Vuelvo a las andadas
Y me vomito gritando un sueño
Aunque no salga el sábado, el domingo me quedo tirada en casa. Me despierto a las once con la boca reseca si he dormido mal o húmeda si he dormido bien, meo y vuelvo a la cama. Me levanto por segunda vez a las tres y como algo, no mucho; sé que a las seis me daré una buena merienda de esas que me doy yo "de todo un poco". Y mientras hago todas esas cosas: ir al baño, ir a la cocina, comer, ir al salón, encender la tele, espatarrarme en el sofá... mientras hago todas esas cosas en realidad estoy pensando, si he salido en la fiesta que me pegué y si no he salido en el pasado. No hay nada más presente en mi presente que mi pasado. No quiero vivir de los recuerdos, pero no puedo evitarlo. Hoy ha sido uno de esos domingos nostálgicos. Escuchando "Cadillac solitario" de Loquillo me he puesto a pensar en mis amigos. A veces necesito más hablar con un amigo que con una amiga. Además, estoy algo mosqueada con mis amigas porque no cuentan conmigo como antes. El año pasado dejé de salir por la anorexia y ahora que me he recuperado, ellas están ahí cuando las llamo, pero si no las llamo no están. No me hacen hueco en el coche para ir de fiesta el sábado, no se dignan en ponerse saldo para mandarme un mensaje, no se molestan en coger un autobus y venir a verme. Ellas están de vacaciones en el pueblo, pero en autobus, del pueblo a aquí, se tardan veinte minutos.
Anoche había quedado con H. Sigue llamándome y yo, que ya he asumido que quedamos para lo que quedamos, acudiendo a su llamada. Anoche estaba cariñoso, diciéndome que tenía muchas ganas de estar conmigo. Él iba a salir un rato y luego pasaría a por mí. Yo, para no dormirme esperándole pensé a última hora en llamar a mis amigas para salir con ellas también un rato. Como era de imaginar, no había sitio en el coche para mí. Me senté en el suelo del baño con el pelo aún mojado y lloré. Hace un año yo no quería salir de casa y creía que ellas no contaban conmigo para no agobiarme, pero ahora que no estoy enferma siguen sin llamarme y no sé qué he hecho mal. No fue mi culpa volverme loca; son cosas que pasan. Quizás no entienden que es una enfermedad yque no lo hice a propósito. No sé. Pero me sentí sola... muy sola.
Eran las once de la noche y aún faltaban bastantes horas hasta verme con H. Estuve recapacitando y planteándome una y otra vez si de verdad quería quedar con él. No quería. Y si quedaba le diría que ya no podíamos vernos más. Le diría que voy a volver con mi ex, aunque fuese mentira. Estuve dándole vueltas en la cama. Apagué el movil y me dormí.







encontrada dijo
Hola!!!
no sabes cuánto me ha alegrado volver a verte por aquí.
En primer lugar, contestando a tu comentario, quiero decirte que la edad muchas veces no tiene que ver con la experiencia, mucho menos con la fuerza de una persona. Yo sigo con mis altibajos, pero por suerte parece que vuelvo a emprender una época de más altos que bajos. Por supuesto que agradezco tenerte "cerca" para apoyarnos mutuamente.
En cuanto a tu post, me veo reflejada en muchas cosas. A mí me pasa algo parecido con mis amigos. Al principio pensé en mandarlos a la mierda por pasar de mí, pero luego me di cuenta que a la mayoría sí les importo de verdad, sólo que muchos no supieron entenderme o simplemente se acostumbraron a mis negativas. Y aunque hayan hecho mal, todos cometemos erroresy yo soy la primera que he cometido muchos con ellos.
Bueno qué rollazo. Que ánimo, y que hagas lo que creas mejor con todo.
Y mil besazos que estaban esperándote.
11 Agosto 2008 | 02:11 AM