No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita
Esta mañana he llegado tarde al trabajo, y encima cabreada. Mi jefe me ha llamado al oirme entrar por la puerta. "Pequeña" me ha dicho, y yo he ido con mi cara de mala hostia a su despacho. Al verme se le han quitado las ganas de echarme el puro y me ha preguntado qué me pasaba. Le he contado que mi madre me ha soltado, de golpe y de repente, en el coche, que el piso que yo iba a comprarme es demasiado caro. Eso me ha hecho enfadar en un primer momento; y he salido del coche despidiéndome con un portazo. Mi jefe, que ante todo es mi tío y me quiere como a una hija, me ha tenido reunida dos horas. Hemos estado reflexionando sobre el piso. Hemos hecho una lista de "pros y contras". En los "pros" he puesto que el piso es bonito, que está para entrar a vivir, que la zona es muy buena, que lo tengo cerca del trabajo, y unas cuantas cosas más. La columna de los "contras" era más corta, pero cada "contra" valía por varios "pros". Es un piso que me costará de vender cuando llegue su día, es pequeño, no tiene ascensor, la mayoría de ventanas dan al interior, etcétera. El "contra" más colosal es que tendría que estar pagándo una hipoteca treinta años y no podría ni comer, ni beber, ni comprarme ropa, ni ir al cine, ni permitirme el más mínimo lujo. Mi tío cree conveniente que espere un poco más. Según él, la crisis no ha hecho más que empezar y los precios tienen que bajar bastante mucho más. Según mi tío, estamos aún en la punta del iceberg, en lo referente a la crisis. La punta de un iceberg es un diez por ciento del iceberg, el noventa por ciento del hielo está bajo el agua. Pues eso, que la verdadera crisis está por llegar. Por suerte para mí, podré sacar algo de ella: una casa.
No debo precipitarme; por muchas ganas que tenga de escapar de las garras de mis padres, he de esperar. Cuando encuentre el piso de mis sueños, por el que esté dispuesta a no comer, beber, o salir de fiesta, entonces lo compraré. Los suelos serán de tarima o hidráulicos, las puertas serán acolchadas, lasparedes serán del mismo color que el techo, La cocina será enorme, el salón también. Aparecerán libros y cuadros por todos lados. No habrán plantas ni animales, sólo mis pinceles y mis pinturas.

Desear debería ser como tocar un instrumento de viento. Existe el deseo de interpretar, pero no existe la necesidad de apego a ninguna nota.
Seguramente, nos equivocaremos a lo largo de la obra; pero no importa, porque los errores también proporcionarán el contexto para nuestra práctica.


Veo que te has renovado, vienes con aires de cambio y eso es bueno. Entré hace poco vi el blog muerto pensaba que ya te habías ido pero se ve que no y que hay Lucía para rato!!
Creo que haces bien escuchando a tu tío, seguro que tiene bastante idea... pero vamos ya me gustaría a mí poder hablar de esos temas a tu edad jaja. No.. que no tengo esa facilidad ni nada de nada es lo que tiene vivir en un pueblucho cordóbés.
Las pinturas.. arte, don, no lo pierdas y explótalo todo lo que puedas :P
Si dejas de escribir alguna vez o algo avisa, de todas maneras yo no voy a desaparecer de aquí sigo vivo jajaj. Un besazoooo y recuerdos
tu tío tiene toda la razón, por más que te pese a tí como me pesa a mí, que estoy en la misma situación. Y eso que esperar más se hace casi insostenible, pero como dice un amigo mío, después de tantos años sin casa propia, que más dan unos meses más. Y el tiempo pasa tan rápido, por desgracia. Mucho ánimo con todo. Me encanta la imagen de Marilyn, con carnecita de la buena, jeje. Besos
Adry!!!
Justo ayer estuve pensando en tí y en qué sería de tu vida. El mes pasado iba muy liada y tuve que dejar el blog algo abandonado, pero escribí un post avisando antes de desaparecer. Ahora he vuelto y lo he cambiado un poco bastante todo. Pero bueno, yo sigo siendo yo, y espero que te pases a leerme cada dos por tres.
Encontrada:
Yo aún no he cumplido los dieciocho, pero ya me voy de casa. En mi familia es costumbre irse pronto de casa, y yo no voy a ser menos. Como aún no me puedo comprar mi propia casa, mi tío me deja su piso. Él tiene dos pisos en la misma finca, uno encima del otro. Yo viviré en el de arriba. Para empezar a independizarme no está mal, porque no estaré tan completamente sola como si me fuera a una finca llena de desconocidos. Yo os contaré.
Un beso
Lucia
Yo la verdad es que en mi casa no esta bien. Mi madre todos los dias se coje cabreos de minimo una hora, me queria ir pronto, pero mira. Ahora dejo de currar para estar unos añitos estudiando, esto hace que me olvide de pirarme de casa, pero creo que esperar compensa. Cuando me valla de casa sera a una que este comodo y ganare pasat para estar comodo. Un piso es ademas de mucha resposabilidad es algo que marca, nose conozco a gente que siempre se acuerda de su primer año de independencia en un piso de estudiantes, donde su habitación era de un rosa fuerte, y que al final eso la hizo odiar el rosa.. Nose cada uno es cada uno, pero bueno, mucho animo en tu nueva busqueda casera ;)
Un besazo gordoo desde un pueblo pedido en Valladolid
David:
Está claro que el primer piso, como todas las primeras veces de cualquier cosa, marca para siempre. Por eso mi tío me dice que espere, que no me precipite porque luego me arrepentiré de tener que estar hasta los cuarenta y siete años pagando una casa que ni siquiera es para morirse; es un piso normalito, pero no el de mis sueños.
Seguiré buscando...
Un beso
Lucia