Aferrarse a la vida
El cambio diario nos indica que no hay nada a lo que podamos sujetarnos.
Cuanto más nos aferramos a la vida, más sufrimos.
No pensemos tanto en el pasado ni el futuro; solo entonces veremos con claridad el presente.
En internet, todo parece estar conectado. A todos nos ha pasado alguna vez que, cliqueando enlaces y más enlaces, hemos terminado visitando una página que hablaba sobre la cirrosis, cuando lo que realmente estábamos buscando era el blog de una amiga. En internet no hay ni una sóla página sin enlaces; todo es parte de la gran red del gran internet. Es como la vida misma.
Hoy, a través de un blog he conocido otro blog, el de una chica, loca trastornada (ella se llama así), que hablaba sobre la muerte y se preguntaba si era lo último o si había algo más. Se cuestionaba de qué sirve la vida si finalmente morimos y todo termina. Y quería creer que la muerte es un paso más, pero no el definitivo. Y todas esas incógnitas me han hecho pensar y llegar a la conclusión de que, a parte de que yo no pienso mucho en la muerte, mejor dicho nada, tengo ideas contradictorias acerca de esta poderosa desconocida. Por ejemplo, yo no creo en la reencarnación o en la vida después de la muerte; en el paraíso o en el infierno; ni en el purgatorio, ni en nada de eso. Por otra parte, yo sí he sentido espíritus. No quiero parecer rara, pero es cierto que muchas personas los sienten. Pues, en mi casa hay espírutus. Han pasado varios años desde la primera vez que noté uno:
Estaba yo en la salita de arriba haciendo los deberes. La salita tiene una puerta de madera que sale a la terraza, pero como había estado lloviendo muchos días, la puerta se había hinchado y no había manera de abrirla. De repente, vi la manivela moviéndose y la puerta se abrió sola y con una facilidad que no es propia de ella ni aunque esté deshinchada. La puerta, conforme se abrió, se cerró. Y yo casi me meo encima del susto. Por aquel entonces yo solo tenía una perra y le dije "¿Qué es?", y mi perra se puso a olfatear el aire y a ladrar. Se puso a seguir un rastro. Bajó por las escaleras siguiendo ese rastro y llegó hasta la puerta principal, la de la entrada. Allí, mi perra dejó de oler y se tranquilizó, como si el espíritu ya hubiese salido de casa.
Y no sólo los he notado, sino que los he oído. Y no sólo yo, sino también mi madre. Ella estaba también sola cuando escuchó una voz diciendoles a los perros "a comeeer", justo cuando mi madre les habia puesto comida. Y yo escuché el otro día, completamente sola, la voz de una chica pronunciando mi nombre. Así que todas estas cosas demuestran que puede que sí existan los espírutus; por lo tanto, existe la vida después de la muerte. Y sin embargo sigo sin creer que YO vaya a vivir "algo más" una vez muera. La verdad es que no me preocupa demasiado. Yo simplemente trato de vivir la vida que sé que existe, que está aquí y ahora y que se puede terminar aquí y ahora. El budismo trata mucho el momento presente y dice que impliquemos en el nuestros seis sentidos. Sí, seis. Para los antiguos chinos budistas, "pensar" era un sentido más, como ver, olor, sentir... y yo estoy muy de acuerdo.
Somos como la brizna de hierba que sale de la raíz; cosas individuales que dependen una de la otra. Y si excavamos a mayor profundidad, descubriremos que la raíz está siendo sostenida, protegida y alimentada por todas las demás raíces del campo. Somos parte de la red de la vida. Cuando salga el sol, formemos una unidad con él; cuando salga la lluvia; formemos una unidad con ella. Somos parte de la red de la vida.




dawn dijo
interesantes teorias .
felizdía
16 Agosto 2008 | 03:21 PM