Lo que me espera
Es mejor viajar con esperanza que llegar
Y es que, la mayoría de las veces, llegar es un error; y otras tantas, pasamos de largo nuestro destino. Por eso, con diferencia, es mejor viajar con esperanza; al menos en mi vida. Y yo soy una experta en eso de la esperanza. Hay personas que sienten amor todo el día, personas que sienten asco, personas que se sienten felices, otras deprimidas, y yo me siento esperanzada, ilusionada, con cada cosa que hago o, mejor dicho, con cada cosa que voy a hacer... hasta que llega alguien, o pasa algo, y me jode la marrana. Esto me pasa todos los días varias veces. Claro que también me pasan cosas buenas, pero no me afectan tanto como las malas. Eso me hace preguntarme si soy rara o a todos os pasa; ¿es normal olvidar tan rápidamente las cosas buenas y recordar tanto tiempo las desgracias? No vayáis a pensar que hoy estoy en plan pesimista. Es sólo que estoy encerrada en mi habitación porque mi madre se ha ido de concierto y mi padre se ha quedado aquí, en casa. No soporto estar con él, y mucho menos a solas. Porque se hace el "guay" y consegue hacerme hablar de mis cosas para luego usarlas en mi contra. Siempre hace lo mismo, es un cínico de mierda y un insensible. No quiero estar con él, prefiero quedarme encerrada bajo llave (que mi habitación tiene llave) como una delincuente, con el portátil, con un lienzo de 2'5x2 metros en el suelo de mi habitación; un lienzo que será dentro de poco el cuadro, la obra de arte, que ocupará toda una pared en casa de mi tío. Será un regalo que le haga yo, por dejarme su casa hasta que encuentre "la de mis sueños", o simplemente una que me deje comer y salir de juerga sin miedo a gastar el dinero justo, o a pasarme. Porque, aunque yo soy muy barata, tengo mis antojos; qué le vamos a hacer. Como el otro día, que me compré tres helados volviendo a casa. Fue inevitable: tenía hambre y ansiedad, o ansiedad y hambre. Pero eso es otra historia; siempre me voy por las ramas.
Ahora me siento asqueada porque sé lo que me espera. He llegado a mi destino. El viaje fue estupendo. He estado todo el día, ¡qué coño!, toda la semana esperando a que llegase este maravilloso día: para quedarme sola en casa, para espatarrarme en el sofá, para imitar a los protagonistas de las series que tienen voces raras y reirme yo sola mientras los perros me mira como si estuviese loca de remate, etcétera. Esas cosas que todos hacemos cuando estamos a solas y que a mí no me importaría hacer en presencia de alguien pero que me gusta más hacerlas cuando no hay nadie en casa porque así los momentos son más especiales.
Esta noche me esperan muchas vueltas en la cama; eso es lo que me espera.

Y esta soy yo, Simpsonizada. Por lo menos me río cuando me veo. No es que haya salido mal, es que es gracioso ¿no?





dawn dijo
te deso una feliz noche princesa, por lo menos una buena noche.
20 Agosto 2008 | 08:18 PM