Vida nueva, ¿pelo nuevo?
Quizás suene a típica película en la que chico deja a chica y chica cambia de look.
A mí nunca me había pasado. Siempre he sido fiel a mi pelo largo. Y es que de pequeña no me crecía ni a estirones. Yo esperaba y esperaba, pero el pelo no crecía. Veía a mi madre con su melena por la cintura, tan brillante, reluciente, suave y odiosa. Y mis dos pelillos rubios no querían hacerse mayores. Cuando llegaba a casa me ponía una toalla en la cabeza y hacía mil maniobras para mantenerla allí hasta la hora de dormir. Movía la toalla, la acariciaba y decía "Mi pelo largo...". Y finalmente me creció el pelo y, obviamente, no quise cortármelo nunca. Las puntas sí, pero a penas. Conseguí un auténtico pelo largo, así que la longitud pasó a un segundo plano y lo que comenzó a preocuparme fue el color. Ya no era rubio como años atrás, pero tampoco era moreno, ni siquiera castaño. Al color de mi pelo lo denominé "Borde". Mejoró con unas mechas rubias. Y mecha tras mecha terminé siendo tan rubia como cuando vine al mundo.
Es fácil reconocerme de lejos por la calle. Por eso tengo que ir con los ojos bien abiertos, abarcando una buena distancia, para actuar rápidamente en caso de ver a alguien con quien no me apetezca cruzarme. Como el otro día, que me crucé a el dueño del piso que no me puedo pagar. Le vi demasiado tarde; aún así traté de fingir que me interesaba el escaparate del estanco. Él se acercó, me saludó, me preguntó si sabía ya "lo del banco" (es decir, si me dan el préstamo o no) y yo le dije que "está chungo". El banco sí me da el préstamo, pero es que yo no lo quiero. Esa es otra de mis características: cuando consigo algo, no lo quiero. Aunque toda regla tiene sus excepciones; por ejemplo, el pelo largo sí que lo quise cuando lo conseguí.
Pero ahora que me voy ¡¡¡por fin!!! de esta mierda de casa. MIERDA DE CASA con mayúsculas. Es grande, está llena de perros, en ella me siento sola, abandonada, olvidada, minúscula, como un perro más. Ahora que me voy a mi pisito con super terraza me siento libre, en serio, como el viento. Siento, no sé por qué, que debería cortarme el pelo...




encontrada dijo
Yo siempre que cambio de vida cambio de pelo, jeje. También intento cambiar de look totalmente, cambio mi estilo, me compro ropa nueva... pero lo del pelo es fundamental. Lo he tenido de todos los tamaños, formas y colores. Cada una me recuerda a una época de mi vida, y me gusta. Por cierto, para lo poco fotogénica que es Kirsten casi siempre, esa foto es genial. Me gusta ese look. Ya contarás. Besosss
1 Septiembre 2008 | 08:48 PM