Diecisiete años y ya siento que he perdido gran parte de mi vida, al menos la mejor parte. Un año enferma, física y mentalmente, y ahora que me he recuperado tengo ganas y fuerzas para vivir mejor que nunca. Todo parece ser nuevo. Ahora trabajo, me he pasado de ciencias a letras en el instituto, pronto me ire a vivir sola... Hasta mis amigas parecen nuevas. En fin, sé que ahora que he vuelto a salir al mundo exterior me voy a encontrar con alegrías, pero sobre todo con decepciones. Es lo que hay; pero quiero creer que si he superado ese gran obstáculo que me arruinó la vida, nada podrá conmigo.